Residuos


Vecinos de La Matanza denuncian contaminación industrial en Virrey del Pino

El barrio y la industria

Vecinos del barrio Colonia Las Mercedes de la localidad de Virrey del Pino, al sur del municipio de La Matanza (Buenos Aires – Argentina), denuncian que, desde hace casi dos décadas, el barrio es escenario de un grave caso de contaminación industrial. En este barrio se radica una planta industrial de la empresa Parex Klaukol, dedicada a la producción de materiales para la construcción (selladores, cementos, pinturas, entre otros). El establecimiento funciona en el lugar desde la década de 1980, alrededor de 10 años después de que se formara el barrio. En 2000 la planta fue vendida al grupo francés Parex Group y es en ese momento que, según denuncian los vecinos, comienzan los problemas.

Los habitantes del barrio informan que el nuevo grupo propietario multiplicó la producción de la planta industrial pero nunca adaptó sus equipos internos y sus procesos productivos a los controles sanitarios y ambientales necesarios para evitar la contaminación de las zonas aledañas a la planta. Según la denuncia, las chimeneas de la fábrica funcionan constantemente sin los filtros correspondientes y de ellas emanan a diario grandes cantidades de cenizas y partículas altamente tóxicas para la salud humana compuestas por restos de fungicidas, pesticidas y productos químicos sumamente peligrosos como, por ejemplo, el sílice. Los vecinos denuncian que el manejo inadecuado del predio comenzó a generar problemas de salud, identificándose entre ellos casos de cáncer, graves afecciones pulmonares y renales, problemas cardíacos, problemas dermatológicos, retrasos madurativos, entre otros. En el barrio, que tiene alrededor de 300 familias, se contabilizaron, hasta 2014, más de 70 fallecidos, incluidos obreros de la planta.

La judialización del problema

En 2009, algunos vecinos decidieron llevar adelante una denuncia penal contra Parex Klaukol ante la Justicia Federal. Según testimonio de los denunciantes, los peritos judiciales realizaron estudios médicos a 30 chicos de 5 años, confirmando que todos ellos tenían metales pesados en su sangre. Asimismo, detectaron que el agua de los pozos cercanos a la planta se encontraba contaminada con 16 metales pesados y diagnosticaron que el lugar era inhabitable en esas condiciones de contaminación.

Por su parte, la Autoridad de Cuenca Matanza–Riachuelo (ACUMAR), organismo ambiental con jurisdicción en la zona, también intervino ante esas denuncias. En un informe, señaló que los efluentes que emanan de Parex Klaukol contienen cianuro, hidrocarburos, benceno, tolueno xileno, cromo, plomo, mercurio, arsénico, entre otros minerales. Los vecinos señalan que no hubo cambios relevantes a pesar de las denuncias realizadas y de la constatación de elementos altamente contaminantes en el ambiente asociados a los procesos productivos de Parex Klaukol. Por el contrario, sostienen que se han encontrado con conductas corruptas y pasivas dentro de la justicia, del gobierno municipal y del gobierno provincial. Una de las vecinas denunciantes, Susana Aranda, afirma haber recibido cerca de 30 amenazas y haber sido secuestrada en 2016 por personas no identificadas aún. Esas mismas personas, según el testimonio de Aranda, la interceptaron a fines de 2016 frente a su hogar, le apuntaron con una pistola en su estómago y la obligaron a tragarse dos pilas al tiempo que la exhortaban a desistir de las denuncias contra Parex Klaukol. Al parecer, esas mismas personas habrían amenazado a otros vecinos y a ellos también les habrían advertido que dejasen de denunciar a la empresa. Hasta el momento, no existen imputados por esos delitos.

El acampe como forma de protesta

Además de judicializar el problema, los vecinos denunciantes desplegaron otras estrategias para lograr hacer sentir su reclamo. Entre los repertorios que eligió este grupo de vecinos para llevar adelante su acción, se encuentran, como forma privilegiada, los acampes y, secundariamente, la huelga de hambre. Los acampes de vecinos se han hecho frente al predio de la empresa, frente a la Embajada Francesa y, recientemente, frente al Palacio Municipal de La Matanza. Los últimos acampes realizados fueron emplazados, desde octubre de 2016, en la planta industrial de Virrey del Pino (que aún continúa en pie) y, de noviembre a diciembre del mismo año, frente a la Municipalidad de La Matanza. Entre las organizaciones que acompañaron el reclamo de los vecinos de Colonia Las Mercedes, se encontraban colectivos locales como, por ejemplo, Colectivo Fotográfico a Pedal, El Transformador, Murga Mata Mufa; medios alternativos como La Vaca o Matanza Viva; la seccional distrital de SUTEBA; miembros de CTA Autónoma; la organización local ambientalista Asamblea de Vecinos Autoconvocados contra la CEAMSE de González Catán y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de La Matanza, entre otras. Sumado a estas medidas, a fines de 2016 la vecina Susana Aranda llevó adelante una huelga de hambre de 30 días que terminó el 11 de diciembre de ese año. Las principales demandas que expuso el grupo que llevaba adelante estas acciones fueron:

“- solución definitiva de la contaminación del aire;

– agua potable; hospital móvil con médicos pediatras, toxicólogos, clínicos, equipados con laboratorio para estudiar metales pesados en sangre, con total cobertura del tratamiento médico necesario y la medicación correspondiente;

–  cese del funcionamiento de la planta Virrey del Pino hasta que transformen sus procesos productivos,  con garantía del sueldo completo de los trabajadores;

– relocalización de las familias afectadas por la contaminación;

–  inmediata mesa de negociación con las autoridades correspondientes (Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, Intendencia de la Matanza, ACUMAR, OPDS)”.

Efecto de la protesta

A partir del acampe emplazado frente al palacio Municipal, en la ciudad de San Justo, cabecera del distrito, las denuncias por contaminación industrial contra Parex Klaukol cobraron mayor visibilidad en los medios locales. Al mismo tiempo, a nivel institucional, el último acampe en San Justo y la huelga de hambre de Aranda han derivado en una serie de reuniones de los vecinos con representantes del Juzgado Federal a cargo del Juez Federal Jorge Rodríguez, representantes de la empresa, del Municipio, ACUMAR y el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS). Como fruto de estas reuniones, se determinó un operativo de salud de ACUMAR en las inmediaciones de la planta de Parex Klaukol que comenzó en el mes de diciembre de 2016, con el objetivo de hacer una encuesta comunitaria y determinar el estado de cada integrante de cada grupo familiar del barrio. No obstante, vecinos del lugar afirman no estar conformes con el operativo ya que sostienen que no se han hecho ni las atenciones ni las muestras correspondientes de todas las familias afectadas del barrio, lo cual retrasaría la puesta en marcha del tratamiento apropiado para las personas contaminadas.

Equipo del GAP – 24/02/2017

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